Mito Ashaninka

 

Las comunidades Ashaninka del Rio Ene

En el río Ene hay 17 comunidades Ashaninka. Antes de que existieran la figura legal del las comunidades nativas esta cuenca era territorio ancestral Ashaninka.

Por generaciones hasta la actualidad, los Ashaninka del río Ene han desarrollado formas de vida en estrecha relación con los bosques y ríos de la cuenca. Cazan, pescan y recolectan en sus territorios; se curan con las plantas locales que conocen; y mantienen una espiritualidad que guía las relaciones con su entorno. El poder de autosatisfacer sus necesidades cotidianas a través de estas relaciones les hace tener una gran independencia frente a los contextos de pobreza en el Perú, así como el disponer de amplios territorios les permite vivir según los estilos de vida que por generaciones han cultivado.

Los valles de la cuenca del río Ene han sido refugio para muchas de las familias Ashaninka que fueron desplazadas por el proceso de colonización de la selva central y por la cruenta violencia política de los años 1980 y 1990. Esta zona representa uno de los últimos resguardos territoriales para este pueblo. Inclusive en las zonas de altura de algunos valles como Kiteni, Katsingari, Mamiri y Kutibireni existen familias Ashaninka que tienen muy poco contacto con el exterior.

En la actualidad el megaproyecto hidroeléctrico de Pakitsapango se presenta como una seria amenaza a la integridad social y territorial de los Ashaninka del río Ene, debido a los problemas sociales y ecológicos que una obra de tal envergadura ocasionaría sobre sus territorios. El embalse creado por a represa no solo inundaría las chacras, los asentamientos y los bosques de numerosas comunidades Ashaninka, pero también ocasionarían desplazamientos tanto de familias Ashaninkas que colonas, que pondrían en grave riesgo los territorios de las comunidades.

Cabe preguntarnos hasta cuando el bienestar de poblaciones enteras tendrá que ser sacrificado en beneficio del desarrollo económico y la ‘modernización’ del Perú urbano.

Los impactos ecológicos

Los impactos ecológicos de grandes represas son muy graves. Las inundaciones río arriba afectan enteros sistemas ecológicos. La migración de animales fluviales como terrestres se ve interrumpida, cortando su ciclo reproductivo y diezmando a poblaciones. Cuando las aguas corrientes del río son obstruidas, la ecología del río cambia drásticamente, destruyendo la vida de la flora y fauna acuática y terrestre. Río abajo, las tierras se vuelven secas y carecen de sedimento mineral para fertilizar los campos. Los cambios climáticos al nivel global ocasionados por represas son muy importantes. El embalse producido por la represa genera una producción fuerte de metano y dióxido de carbono que contribuyen al efecto invernadero global. Los cambios climáticos locales también tienen impactos importantes sobre la fertilidad de los suelos, y los ecosistemas frágiles como lo de la selva alta. A pocos kilómetros del Río Ene se encuentran la Reserva Comunal Ashaninka y el Parque Nacional Otishi, dos áreas naturales protegidas que protegen especias de flora y fauna muy importantes en peligro de extinción tanto como especies que todavía no son conocidos por la ciencia.

La comision mundial sobre represas (www.wcd.org)

Además, en el 2001, la Comisión Mundial sobre Represas, que congrega a gobiernos, empresas privadas y publicas, ONG, instituciones internacionales entre otros, ha publicado un protocolo de directrices sociales y ambientales con las cuales tienen que trabajar empresas hidroeléctricas.

La Comisión Mundial sobre Represas ha concluido que los impactos ecosistémicos de las represas son casi siempre negativos. Además, las represas construídas en países en desarollo siempre ocasionan tensiones sociales, incluído violencia y abusos de derechos humanos.

Para evitar estos impactos, la CMR establece unas lineas de trabajo indispensables para la planficiación de la construcción de represas. La Primera Prioridad Estratégica establecida por la Comisión Mundial sobre Represas es el Conseguir aceptación pública aplicando las directrices: 1. Análisis de grupos involucrados, 2. Procesos negociados de toma de decisiones, 3. Consentimiento libre, previo e informado. Este proceso técnico no se ha aplicado en el caso en concreto, ya que de manera indiferente el Ministerio de Energía y Minas otorgó la concesión a una empresa privada para el estudio de factibilidad, sin antes analizar los grupos involucrados que en este caso conforman las CCNN Ashaninkas.